Ciudad.

Ilustración por M. Buenahora.

Liquidación de ciertos clientes.

A los pensamientos molestos hay que atenderlos como si estuviésemos en un despacho y fuesen clientes apurados, con aire colérico, con charlas suntuosas, con bocas salivosas y de movimientos remarcados. Hay que contestarles allí, sentados, cara a cara, que en sus trajecitos escuchen la respuesta siempre pronta a sus exigencias, a sus reclamos, a lo … Sigue leyendo Liquidación de ciertos clientes.